REVISTA TEOLÓGICO-PASTORAL

KOINONÍA

Si tuvieran fe

Domingo XXVII - Tiempo Ordinario - Ciclo C 

El Evangelio de hoy inicia con una petición de los apóstoles hacia Jesús: “auméntanos la fe”. Para entender el porqué de esta petición, veamos el contexto retomando los dos versículos anteriores Lc 17,3b: “Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, tienes que perdonarlo. V.4 Y si siete veces al día peca contra ti y las siete veces vuelve a ti diciendo: “He pecado”, lo perdonarás”.

Sabiendo que el número 7 para los judíos indica totalidad; sigue luego una súplica de los apóstoles al Señor: "Auméntanos la fe". Esta petición surge de la toma de conciencia de la fragilidad de los discípulos ante la magnitud del perdón que exige el Señor. Lo que piden es un aumento o más bien una renovación de la confianza (fe) en la Palabra del Señor dado que se necesita de mucha fe para perdonar siempre.

Jesús responde a su petición partiendo de una comparación a través de la cual quiere enseñar que basta una fe “pequeña” como un grano de mostaza para obrar maravillas, de modo que un árbol se arranque y se plante en el mar a pedido del creyente. Con esta figura el Señor quiere decir que la fe permite hacer cosas sorprendentes, hasta lo que parece imposible ante la lógica humana. Dicho esto, el que tiene fe podrá perdonar siempre. Por consiguiente, con esta respuesta Jesús dice a los apóstoles que, más que un añadido o suplemento de fe, lo que necesitan es una fe viva; es un Don a pedir y renovar siempre.

La fe de la que habla Jesús no se mide por cantidad, sino por el servicio. Bajo esta afirmación podemos entender la siguiente enseñanza de Jesús sobre el servicio. No es propiamente la parábola del siervo inútil, porque definitivamente no somos inútiles al cumplir con nuestro trabajo. El mensaje de fondo es de aceptar la “actitud de siervo” en la vida y no pretender otra cosa. El amo que llega del trabajo es servido por su criado; éste tiene la conciencia de haber cumplido su oficio y no por tanto es inútil. Esas eran las reglas de contratación social. El juicio moral sobre la servidumbre o la misma esclavitud de aquellos tiempos, está demás a la hora de la interpretación. Se parte de la costumbre de aquella época para mostrar que el siervo, lo que tenía que hacer era servir (se usa el verbo griego diakoneô ), porque era su oficio, y el amo ser servido.

Jesús se sirve de esta experiencia cotidiana para mostrar la novedad de la vida cristiana que no se puede plantear con afán de recompensa; no podemos servir a Dios y seguir a Jesús por lo que podamos conseguir, sino que debemos hacernos un planteamiento de gracia.

En resumen, vemos como Lucas ha entendido este conjunto en que pone en conexión el diálogo sobre la fe con la parábola del siervo (que no es inútil). Con Dios no vale “do ut des”, el perdón a los demás no hace de los apóstoles (de nosotros) merecedores de privilegios, sino una invitación de crecimiento en el ejercicio de caridad y de servicio. Tal crecimiento necesita de la fe que es un Don a pedir y renovar, puesto que no es fácil perdonar.  

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