Domingo XIII Ordinario Ciclo C - Revista Koinonía 2022

Escribe y colabora con nosotros
para fomentar la espiritualidad diocesana
Koinonía
Una revista desde
la Espiritualidad Diocesana
Vaya al Contenido

¡En tu seguimiento, me enseñarás el sendero de la vida!

Pbro. Lic. Adrián Tapia
Diócesis de Xochimilco

1ª lectura:
I Reyes 19,16-21
En la vocación de los profetas existe un cierto dejó de discreción, de pasar por desapercibido cediendo el protagonismo al que llama. Aspecto que vivieron estos dos profetas no escritores del A. T. Ponderando el poder divino abandonándose a su providencia que los asiste en la aventura de la misión encargada.
En la narración aparece el gran profeta Elías que, con el signo ancestral de su manto, capta a su discípulo Eliseo para que le siga; porque, cuando Elías desaparezca, Eliseo debe mantener viva la llama de la profecía, la voz de Dios. El signo del manto es el signo evidente de para qué sirve un manto, para proteger, para acoger. El manto de Elías es toda su vida, sus opciones por el Dios vivo, su defensa de la justicia. Toda llamada implicará un cambio de mentalidad, rompiendo con ideologías y una opción por lo que merece la pena entregar la vida al Creador del universo.

2ª lectura:
Gálatas 5,1-18
Esta carta conocida como la carta de la libertad, san Pablo conecta el carácter vocacional desde la libertad haciendo una invitación a la entrega generosa y absoluta hacia Dios que es él mismo que nos regala este magnífico don. Don que Dios respeta a quien se lo ha regalado, sin la más mínima coacción o forcejeo a vivirla como él quiera. Sin el amor la libertad estaría en herida de muerte. La libertad verdadera es un don del Espíritu; el libertinaje es una consecuencia del egoísmo (de la carne, como a Pablo le parece bien decir). La carne es todo ese mundo que nos ata a cosas sin sentido. El cristiano, como hombre que debe ser del Espíritu, está llamado a ser libre y a no esclavizarse en lo que no tiene sentido.

Evangelio:
Lucas 9,51-62
El texto de hoy está formado por dos narraciones: la repulsa de Jesús en Samaría y las exigencias del discipulado. Él no hizo discípulos enseñándoles una doctrina, como los rabinos, sino enseñándoles a vivir de otra forma y manera. En el desempeño del ministerio vivido y realizado por el Señor Jesús, ofrece un conjunto de llamadas a seguirle, a unirse y a adherirse a su proyecto salvífico. En este contexto la forma y la manera es distinta de lo que sucede entre Elías y Eliseo que hemos citado anteriormente. Aquí es la palabra directa de Jesús, o la petición de los que quieren ser discípulos, o los que quieren informarse, como si fueran candidatos. Pero la radicalidad es la misma. Es una llamada para seguir a Jesús que ha decidido jugarse su vida como portavoz de Dios delante de los jefes y señores de este mundo que están en Jerusalén.

Lucas quiere que los discípulos también tomen conciencia de lo que es este viaje, este proyecto y esta tarea. ¿Para qué seguir a Jesús? ¿Por qué romper con las ideologías familiares? ¿Por qué no mirar hacia atrás? Porque la tarea del Reino de Dios exige una mentalidad nueva, liberadora. Los seguidores de Jesús tienen que estar en camino, como Él; el camino es la vida misma desde una experiencia de fraternidad.

Pero en esos dichos se refleja toda la crítica hacia las instituciones sociales y el desapego, incluso, de lazos familiares que puedan desviar la atención de las exigencias de Reino de Dios. No se trata de odio familiar, pues eso estaría contra el amor a los enemigos que Jesús defendió expresamente. Es, más bien, poner las cosas en su sitio cuando se trata de sacar adelante el proyecto de Dios, que puede no coincidir con intereses religiosos institucionales e incluso familiares. El discípulo de Jesús se abre a un horizonte nuevo, a una familia universal, a una religión de vida y no de muerte. Las palabras del seguimiento son rupturistas, pero no angustiosas; son radicales, utópicas si queremos, porque van a la raíz de la vida y porque son las que transformas nuestra vida y nuestro entorno social y religioso. Jesús quiere que le sigamos para hacer presente el reinado de Dios en este mundo. Y el Reino de Dios es lo único que puede traer la libertad a quien la anhela. Jesús no nos dora la píldora y nos habla claro sobre sus exigencias de su llamado que requiere para aceptar nuestro seguimiento. Revela que sus creaturas tienen hogar (zorras-Madrigueras) pero Él ni si quiera donde descansar su cabeza.

Que los muertos entierren a sus muertos y que los discípulos den vida a los muertos en vida, que deambulan por las calles del mundo y que resuciten con la predicación del evangelio de la vida de Cristo Jesús. Atrevámonos a seguir a Jesús, sin mirar lo que dejamos, más bien, a poner nuestra mira en lo que conseguiremos con Cristo en este mundo y después en el próximo.

Síguenos en nuestras redes sociales

Copyright / 2022
Provincia de México

Colaboran sacerdotes de:
Diócesis de Xochimilco
Arquidiócesis de México
Koinonía
MENU
Regreso al contenido